De Fogón, Mate y otras Yerbas. Hoy, Navegar Mar Afuera (Los Años Púrpura) – Por Mariana Weingast

 


“Si estás a la deriva en un océano vacío, Sin viento para llenar tu vela; El futuro, tu horizonte, es como buscar el Santo Grial. Sentís  que no hay mañana, mientras mirás el agua por debajo; es solo tu reflejo, y todavía no tenés a donde ir.  El tiempo lo mostrara… cuando…no lo sé,  Navega lejos mañana, navegando muy lejos, para encontrarlo robar o pedir prestado, algún día estaré allí.”  (Sail Away, Deep Purple).


Soy  una convencida que los calendarios son una convención, que más allá de los días, meses, años, la cosa pasa por otro lado; que no todo empieza o termina tal o cual día, y así, hasta el infinito. Pero a esta altura del 2020 agobiante que nos tocó en suerte, pocos son los que pueden decir a ciencia cierta que no están a la deriva; incluso el año.

Muchas dificultades y diversos escenarios, hacen del mundo una Caja de Pandora tóxica, en la que sólo algunos (o los de siempre) caen parados, ya sea en lo económico, anímico, familiar. Los demás, la reman, con más, menos o nula fuerza  o resto. Y además de todas las complicaciones nacidas como consecuencia del Covid-19, están las malas noticias que no reconocen de pandemias, y que en los últimos días rompieron más de un corazón sensible al arte en general, como la muerte de Eddie Van Halen, Gabo Ferro o Hugo Arana.

¿Qué tendrá que ver todo esto con lo que viene a continuación? Nada. Pero prefiero recordar tiempos mejores en lugar de seguir haciendo crónicas de pérdidas. Ya con la de Quino se me metieron bastantes recuerdos y nostalgias en los ojos húmedos.

Y si de nostalgias se trata,  nunca viene mal revolver el sector de los CD´s, por eso hoy traigo uno poco conocido de Whitesnake, llamado “The Purple Album”, que quedó afuera cuando escribí acerca del fundador y líder de la banda, David Coverdale, quién, a mediados del 2015 con una nueva formación a cuestas, integrada por Joel Hoekstra y Reb Beach en guitarras, Michael Devin en bajo y Tommy Aldrich en batería, volvió al ruedo.




Poco conocido, ese álbum, pero como gira en torno a  una de las mejores épocas de Deep Purple, la ecuación cambia. Es que, ya sea por sacarse las ganas de rendir homenaje a su época púrpura, un mimo a los viejos fanáticos (como quién escribe),  o para que el público que siempre se renueva, pueda conocer algo de lo que fueron Burn, Stormbringer, Come Taste the Band, el cantante asumió la tarea de regrabar aggiornadas versiones de una variedad de temas extraídos de esos trabajos, en una edición en CD/DVD editada bajo el sello Frontiers Records. La Deluxe Edition agrega dos temas: Lady Luck y Comin’ Home y algunos videos dignos de ser vistos, hechos con una increíble calidad.

Sabido es que hablar de Whitesnake es hablar de calidad y profesionalismo, porque como banda es sinónimo de supremacía en la escena internacional, con una trayectoria que la avala. Hasta ahí es simple. Pero describir éste álbum tal vez sea menos fácil, al menos para mi, porque sin dudas el artista se enfrenta a su mayor competidor: el mismo, 40 años atrás.

Y cuando dije aggiornado es porque con una simple oída de The Purple Years es notable que se le dio un tratamiento diferente a las canciones seleccionadas, en función de la evolución de la música en general y para que el registro que porta Coverdale al día de hoy, que dista del caudal vocal que poseía tiempo atrás, pueda  acompañar el paso del tiempo, sin dejar atrás el sello característico de su impronta.



Es que Coverdale sigue siendo ese cantante que enamoró impiadosamente a un público exigente, regalándonos piezas emblemáticas especialmente elegidas como la poderosa Burn, You Fool No One, Love Child, Sail Away (o Navegar Mar Afuera, como se solía leer en el vinilo o casette de aquellas épocas en la que los nombres de los temas y los discos venían traducidos al español) The Gypsy, Lady Double Dealer, que no podían faltar en este disco, que cuenta con una producción excelente y un sonido contundente. Las individualidades instrumentales son gloriosas y los arreglos siempre adecuados. 


Por si queda alguna duda, escuchen. 

 




Para muestra de las ganas de revivir aquellos años al mejor nivel, aparece Mistreated, Holy Man, Might Just Take Your Life, You Keep On Moving, Soldier Of Fortune, Lay Down Stay Down y Stormbringer como cierre ideal de la obra. Coros, climas oscuros, versiones más extensas que las originales en muchos casos, donde se puede disfrutar de arreglos novedosos y exquisitos a cargo de los músicos de la banda, que hacen del álbum algo muy diferente a lo que se conoce como tributo.




 

Es que, uno de los suyos fue parte fundamental a la hora de la creación y ejecución de los temas que son, cuatro décadas después, parte de lo que se suele llamar "clásicos", esos temas que si o si tienen que estar para graficar lo que fueron esos tiempos. Con claras influencias bluseras en muchos momentos, con armónica y todo pero con el potencial del Whitesnake moderno, estamos ante un producto que va más allá de un simple álbum de covers en el que sorprenden los arreglos, como la entrada potente con la que comienza  You Fool No One, con un middley con Itchy Fingers, recreando una versión que poco tiene que ver con la original pero suma muchos puntos.




Pulgar arriba para Holy Man, una de las elecciones más controvertidas tal vez, porque, en origen el tema tenía como voz principal a Glenn Hughes, bajista y dueño de un registro vocal agudo irreproducible, contrapunto de Coverdale, junto al que, tema a tema, desplegaban unos duelos de primera voz y coros de otro planeta, gracias a ese funk que supo traer Hughes a la banda, como exquisito músico que es, fusionando el soul, jazz y ritmos latinos con la esencia púrpura, en el que David se pudo lucir, en su propio traje,  interpretando esta delicada y bella pieza, una de las más conmovedoras del álbum.  


Conmovedora, sí, pero con el permiso y debido respeto que merece la más emotiva de todas: porque Soldier Of Fortune, ese himno eterno que permite escuchar a quién quiera oir, la calidez de una voz que nos lleva a esos lugares mejores de los que, en momentos grises como estos, no quisiéramos volver, con la que me despido por hoy.

 



 

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